Ser un extranjero en Estados Unidos

No nacimos aquí. Hablamos con un acento diferente. Tenemos otras costumbres, otras tradiciones, otras creencias, otra comida, otras ropas, otra forma de mirarlo todo. Aquí somos “ellos, los otros”.

A veces sentimos nostalgia por los rincones de nuestra infancia. Extrañamos amigos y familiares. Buscamos lo que en nuestra tierra no había pero extrañamos lo que antes teníamos. A veces, nos sorprendemos y apreciamos lo que los nativos desdeñan. Otras veces comparamos dos tierras, y una de ellas resulta mejor que la otra. Luchamos por hacer nuestro el hogar que quizá nunca lo será. Pasan los días, meses, años y seguimos escuchando la misma pregunta: ¿de dónde vienes?

Imposible olvidar nuestro origen, pero entre más tiempo pasa, más difícil es contestar esa pregunta. Allá, todos nos miran con un reproche: “ya no eres de aquí, ya hablas distinto, ya no eres el mismo”. Y sin embargo, nos hacemos más fieles a los sabores, olores, rostros y hasta al polvo de la tierra en la que crecimos.

A la nueva tierra traemos todo lo que cupo en un puño cerrado: nuestra hambre, nuestras pobrezas o riquezas, nuestros hijos, nuestro trabajo, nuestros dolores, nuestros recuerdos, nuestro idioma, el color de nuestra piel y un cuerpo semidesnudo.

Algunos llegaron sin ropa y ahora son reyes. Otros lo tenían todo y en la nueva tierra se quedaron sin nada. Eran esclavos y ahora son libres. Hay quienes llegaron libres y ahora están presos.

Y aún así, nuestra obligación es estar agradecidos con la tierra adoptiva: por darnos un lecho, comida, agua, trabajo, nuevas amistades, nuevas enseñanzas, nuevos pesares y nuevas alegrías. Agradecer infinitamente a los nativos que nos tendieron la mano y también a los que nos cerraron la puerta porque gracias a ellos somos más perseverantes, más resistentes a la adversidad.

México: ama y defiende a los tuyos que viven en tierras lejanas, pero también abraza a los que llegan a ti. No exijas que alimenten y traten bien a los tuyos y luego mates, secuestres o robes a los que atraviesan tus ríos y montañas. Defiende a los tuyos y también a los extranjeros.

Nota: Para escribir una nota, me inspiré en una encuesta reciente sobre lo que los mexicanos consideran justo para los mexicanos que viven en el extranjero pero no están de acuerdo que se otorgue esos mismos derechos a los extranjeros que están en México.

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